sábado, 31 de marzo de 2012

La enseñanza de la Historia de 1859 a 1889

                La década de 1847 a 1857 había visto enormes cambios en el país. A la generación irresponsable que se disputaba el poder cuando los norteamericanos se encontraban a unos pasos de la ciudad. Del lado liberal o del conservador, defendía su posición en términos de lo que creía mejor para la nación

                El primer triunfo de los liberales con la revolución de Ayutla, lo cual significo:
la consagración “oficial” de los insurgentes.
La apertura del camino hacia la glorificación del pasado indígena y la negación de la conquista.
La intervención francesa que cumpliría  tan bien con su papel de refuerzo  a la cohesión nacional.
Los liberales rechazaban a Cortés como héroe.
Los conservadores consideraban a héroes Cortés, Morelos e Iturbide.
Los dos partidos estaban conscientes de la importancia que la escuela  podía tener en la transmisión de las ideas. En 1857 se hacia obligatoria la historia patria, solo en nivel normal.
Pero terminada la guerra civil, los liberales convencidos de la necesidad de implementar enseñanzas que formaran ciudadanos leales imponían instrucción cívica e historia patria en nivel  elemental.
Lo cual no resulto suficiente  para Justo Sierra, ni José María Vigil.
Sierra, se pronunciaba en la Tribuna… “el estudio de la historia…ningún pueblo de la tierra lo ve con más culpable abandono que nosotros”.
Vigil, escribía en el correo sobre la “necesidad y conveniencia de estudiar la Historia Patria”. Achacaba las asonadas, pronunciamientos y demás males que la nación había padecido durante medio siglo al desconocimiento de nuestro pasado y a la falta de una justa evaluación de nuestros orígenes. No escapaba a la mirada de Vigil un problema que ya era notorio:

Roa  Bárcena, para evitar que los ciudadanos entraran “con tal ceguedad en la vida política, cuyo norte mas seguro, después de la justicia, es el conocimiento de los antecedentes del país en cuya administración se toma parte”
Eufemio Mendoza, “La república se sostiene y prospera por el patriotismo de sus hijos y nadie se sacrifica por lo que no conoce”
Payno y Aurelio Oviedo, iban más allá planteando la necesidad de la veneración de los héroes. A nosotros nos toca, mexicanos admirar su valor, imitar su abnegación y honrar su memoria.
Felipe Buenrostro, consideraba la practicabilidad de la historia como ejemplo, sobre la historia antigua, con sus episodios admirables que puedan producir “reflexiones útiles para el presente y el porvenir”
Guillermo Prieto, el deber de un maestro es relatar solo hechos probados y de ningún modo sujetos a duda.
Carlos A. Carrillo, el poder de la historia como fuente de enseñanza política. Él se preocupaba por el abuso del estudio de la historia de las guerras y llamaba a hacer un estudio más adecuado, que comprendiera “la familia, la agricultura, las artes, el comercio, la religión, el gobierno… en suma la historia de la civilización, para que fuera verdaderamente educativa.
Córdova, la finalidad general de la Historia era “enseñar a los hombres del presente y futuros a practicar el bien, para conseguir la felicidad”

Todos encuentran en la enseñanza de la historia una finalidad pragmática y una manera de influir en los ciudadanos del futuro.
UNO DE LOS PRINCIPALES OBSTÁCULOS
 En la elaboración de libros de texto de historia.

De los doce libros para la enseñanza elemental, solo cuatro podrían considerarlos con tendencia conservadora:

José María Roa Bárcena (1827-1908), Catecismo de la Historia de México; desde su fundación hasta mediados del siglo XIX
Tirso R. Córdoba (1838-1889)-historia elemental de México (1881).
 E.R. –Lecciones sencillas de historia de México, política y aritmética azteca (1882).
 México, brevísimo compendio de historia patria- Escrito para los colegios y escuelas guadalupanas de Durango (1889).
               Una característica sobresaliente de todos ellos, es el despego y la falta de interés  de las culturas indígenas. Se hace solo una crónica de las principales culturas, en general la línea tolteca- chichimeca- azteca, con mención de otras culturas, sobre todo la maya. Todos adjetivan su religión de cruel  y la heroicidad de Cuauhtémoc.
                El descubrimiento, la conquista y la colonización tienen un gran significado como fundamento de lo que después será México. Cortés destaca apenas, no se callan las crueldades, pero se relatan con una naturalidad que no tendrán los textos de los liberales

De los textos liberales:
Manuel  Payno  (1810-1894), Compendio de la historia de México para uso de los establecimientos  de instrucción publica en la república mexicana (1870).
Eufemio Mendoza (1840-1876), Curso de Historia de México. Lecciones dadas en el liceo de varones del Estado de Jalisco (1871).
 Anastasio Leija, Compendio  de Historia de México, arreglado para las escuelas primarias (1875).
 Ángel Muñoz Ortega  (1840-1890), Cartilla  de la historia de México dedicada a las escuelas municipales.
 Ramón Lainé, Catecismo de historia general de México  (1879).
 Felipe Buenrostro, Compendio de Historia antigua de México (1877).
 Longinos Banda (1821-1898), Catecismo de Historia y cronología mexicana (1878).
Aurelio Oviedo y Romero, Epítome de historia antigua media  y moderna de México (1877).
         Resultan más variables de pensamiento y de forma.
      El de Payno es el más compresivo y moderado, así como haber alcanzado la aprobación de la Compañía Lancasteriana y del Ayuntamiento de México.
             Las preocupaciones de los liberales contrastan con el empeño tradicionalista de los conservadores. Se nota en todos ellos un empeño de cambio, aunque muchos insistían también en que para ello se tomen en cuanta los orígenes. Se habla del suelo, de sus riquezas, de sus paisajes y de su belleza.
           A pesar de que uno esperaría un rechazo violento de la conquista y de la colonia en una época en que la victoria sobre el partido clerical era tan reciente, se advierte en los autores una casi naturalidad al hablar de esas etapas. Desde luego se encuentran opiniones extremas. Payno resulta de nuevo el más comprensivo.
          Los autores liberales parecen más esperanzados que los conservadores, a pesar de los obstáculos que ven para alcanzar la tan ansiada prosperidad; sienten que a pesar de todo el país ha evolucionado.
          Dos libros muy importantes dedicados a la enseñanza de la historia fueron publicados en la década de 1880.
-En 1883 apareció el de Luis Pérez Verdia (1857-1914), Compendio de la Historia de México desde sus primeros tiempos hasta la caída del segundo imperio, uno de los textos que mayor vigencia han tenido en el país, puesto que aun  continúa imprimiéndose. Pérez Verdía reunuia sin duda excelentes condiciones para escribir un texto y el hecho mismo que haya tenido vigencia durante tanto tiempo nos dice hasta que punto cumplió estas importantes funciones.

El libro de Prieto (1818-1897), Lecciones de Historia Patria, debe haberse publicado por primera vez hacia 1886, por que Oviedo y Romero  en su  texto publicado en 1887 utilizaban trozos referentes a la intervención.

 Los dos libros, son dirigidos a los jóvenes, están libres del método catequístico, más elaborados y mejor escritos.

Los dos hacen uso de la bibliografía disponible, especialmente Pérez Verdía, que como historiador beneficia sus investigaciones documentales.

Los dos intentan ser imparciales aunque, por supuesto, están condicionados por las limitantes humanas; para Prieto actor de la política de su tiempo, es aun más difícil.

El nacionalismo mexicano entraba con Prieto en una etapa en la que, de manera intencionada, se iba enseñar la historia para preparar al tipo de mexicano que, según creían, el país necesitaba.

COMENTARIO.

Para México como es de suponerse, no fue fácil nacer a la vida independiente. Durante todo el siglo XIX y buena parte del siglo XX tuvo que enfrentarse a múltiples retos como nación.

En el aspecto político dos grupos de poder con intereses diversos, los liberales y los conservadores, se mantuvieron en una cruenta lucha por imponer cada uno su propio proyecto  de nación. 
Por los acontecimientos históricos anteriores, es razonable como esta organizada la educación en México, si así se le podría llamar. Así también son las cuestiones para comprender que en todos los ámbitos la situación de nuestro país era inestable y muy variable. Desde los aspectos nacionales hasta meramente decidir la finalidad del estudio de la Historia en la Educación Elemental, fue de movibilidad de acuerdo al grupo político que se encontraba en el poder. Así también los personajes o héroes que cada grupo proponía cambiaban de acuerdo a la ideología que estuviera en el poder.
El que tuviera el carácter de obligatorio incorporar a la historia en la educación elemental, las finalidades diferentes de acuerdo a la perspectiva del historiador, pero con una sola intención la de justificar el presente con el pasado.

La elaboración de los libros de texto no fue una tarea sencilla, pues las propuestas también están condicionadas con la ideología política, así que en este periodo de tiempo se ofertaron libros de las dos corrientes ideológicas. Por lo que la historia se vio manipulada por estos intereses políticos, para poder justificar su estancia en el poder.

                Pues  contexto de un país independizado que había permanecido bajo el yugo español 300 años, no sabía qué camino tomar, las primeras décadas de México independientes  fueron caracterizadas por una inestabilidad política, una atmosfera de rivalidad entre los conservadores y los liberales; fue una constante en la  transición  del poder, el contexto de México de vio  envuelto en guerras civiles, solo era cuestión de apetecer el poder para derrocar al presidente en turno, por lo tanto la enseñanza de la historia tenia la finalidad de estar conforme a la  ideología a la que pertenecía el grupo político en el poder, pues la finalidad era legitimar su estancia en el poder y desarrollar a los ciudadanos que querían lograr.

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